En el libro La vanguardia prerrafaelista: Levantando el velo participo con el último capítulo Tres miradas contemporáneas y femeninas al legado prerrafaelista, donde, siguiendo las premisas de mi tesis doctoral, respondo a la cuestión que aquí planteo a través de tres artistas actuales (Madeline von Foerster, Gail Potocki y Victoria Francés). Sin embargo, esto se hace factible gracias a una serie de características que algunos prerrafaelistas dejaron entrever ya en sus representaciones de mujeres del imaginario y que de forma puntual, pero constante, la cultura visual occidental ha continuado desde entonces.   

Fragmentos de obras de las tres artistas citadas: Oh Rubor Sanguinis, Madeline von Foerster, 2000; Encouragement for a heart growing fonder, Gail Potocki, 2011; Ilustración de Favole 2.Libérame (pág. 23), Victoria Francés, 2006.

PROCEDENCIA IMÁGENES: (EN ORDEN DE APARICIÓN)

http://www.madelinevonfoerster.com/

https://www.gailpotocki.com

Elaboración propia (escaneado de la novela gráfica).

La tipología femenina prerrafaelista que es motivo de esta subversión se desarrolla con el llamado Prerrafaelismo tardío, como el de Rossetti en su segunda época (a partir de 1858), el de Edward Burne-Jones o el de John William Waterhouse, que construyeron, entre otros, el prototipo iconográfico del arquetipo de la mujer fatal. Representaciones que desprenden la fascinación que las mujeres producían en los prerrafaelistas, a la vez que, transmiten el miedo de dicha atracción y la inseguridad que les producía el desconocimiento hacia ellas. Por ello, son figuras que atraen, por su erotismo, pero a la vez repelen, mostrando un aire nefasto y misterioso, por lo que son sometidas simbólicamente, recreándolas muchas veces como figuras lánguidas, melancólicas o condenadas, constriñéndolas de forma fetichista, destacando lo considerado erótico y fragmentando su visualidad. Sin embargo, al mismo tiempo, estos autores prerrafaelistas, plasmaron en sus representaciones de mujeres poderosas la conexión que veían entre la fuerza femenina y la sexualidad incipiente, al recrear a mujeres fuertes del imaginario cultural de Occidente de forma erótica. Cualidades que en la época victoriana sólo podían tener las mujeres de los márgenes, como las prostitutas y las modelos, pero también las escritoras, artistas y toda aquella mujer que decidiera salirse del papel que le correspondía en dicha sociedad. Así, como si fueran las matronas de éstas, representaron a Pandora, Perséfone (cuando ya está embaucada por Hares tras probar intencionadamente el fruto de la granada), Lilith, Medea y otras brujas de la Antigüedad y del folklore europeo, igual que lo hicieron al recrear a Juana de Arco y a mujeres guerreras de la cristiandad.

Proserpine (1882), Joan of Arc (1882) y Lady Lilith (1868) de Dante Gabriel Rossetti

PROCEDENCIA IMÁGENES:

http://www.rossettiarchive.org/

En definitiva, mujeres poderosas y misteriosas mostradas con un alto componente sexual, que rompían simbólicamente con el ideal victoriano de la feminidad, por lo que inspiraron no únicamente a la femme-fatale decadentista, sino a miradas feministas coetáneas y posteriores, como la de la pintora prerrafaelista que nombro en el citado capítulo, Evelyn Pickering De Morgan, la simbolista Ella Perris o la pintora de mediados del siglo XX, Leonor Fini, que subvirtieron el miedo original que estas representaciones transmitían, para recrear a mujeres poderosas y orgullosas de serlo, lo que ha inspirado de forma directa a las artistas actuales que analizo en el citado capítulo.

The love Potion, Evelyn Pickering De Morgan, 1903; Salomé, Ella Ferris Pell, 1890; Reina del fuego, Leonor Fini, 1954.

PROCEDENCIA IMÁGENES: (EN ORDEN DE APARICIÓN)

https://www.demorgan.org.uk/collection/the-love-potion/
https://arthive.com/es/artists/65194~Ella_Ferris_Pell/works/356717~Salom
https://vein.es/leonor-fini-erotismo-androgino-y-rebeldia/

No obstante, esta mirada subvertida al modelo temido también se ha producido de forma paradójica, por las propias representaciones de los artistas prerrafaelistas citados, ya que en algunas ocasiones han recreado a mujeres físicamente fuertes, con un cuello robusto y un físico atlético, tradicionalmente asociado a lo masculino, pero sin dejar de transmitir una sensualidad y erotismo propiamente femenino. Tal como sucede en la alegoría de la Justicia de Burne-Jones o en muchas de las figuras de Rossetti, como en una de sus versiones de Pandora.

Justice, vidriera de Edward BurneJones & William Morris Co, Montreal, St.Andrew and St.Paul presbiterian church (1902) y Pandora (1878) de Dante Gabriel Rossetti.

PROCEDENCIA IMÁGENES: (EN ORDEN DE APARICIÓN)

https://commons.wikimedia.org/wiki/File:E.Burne-Jones_Justice_St.Andrew%26St.Paul.jpghttp://www.rossettiarchive.org/

http://www.rossettiarchive.org/

Por tanto, realmente, la propia sexualización de las mujeres fuertes del imaginario que realizan los prerrafaelistas inicia las primeras pinceladas de una representación de la feminidad diferente, masculina y femenina (según la concepción tradicional de los sexos), independiente y libre del rol que le ha sido asignado, pues es activa, fuerte y sexual, provocando de este modo, una mujer fatal subvertida que es mirada de forma positiva, es decir, una heroína siniestra, tal como analizo en mi tesis doctoral, Imágenes posmodernas de la heroína siniestra: los referentes artísticos y su representación en la cultura popular.

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