Las Interfaces Humano-Máquina (IHM) han revolucionado la manera en que interactuamos con la tecnología, actuando como puentes entre la complejidad del mundo digital y la experiencia intuitiva del usuario. Estas interfaces desempeñan un papel crucial en diversos ámbitos, desde dispositivos cotidianos hasta entornos industriales y sistemas de inteligencia artificial. La historia de las IHM se remonta a la introducción de las consolas y teclados, que permitieron a los usuarios interactuar con computadoras mediante comandos específicos. Sin embargo, el verdadero cambio llegó con la evolución de las interfaces gráficas de usuario (GUI), que incorporaron elementos visuales como iconos y ventanas para hacer que la interacción fuera más intuitiva.

Con el advenimiento de las pantallas táctiles, las IHM dieron un salto cualitativo. Ahora, los usuarios podían tocar, deslizar y pellizcar la pantalla para realizar acciones, brindando una experiencia más directa y natural. Este cambio no solo transformó los teléfonos inteligentes y tabletas, sino que también influyó en la forma en que interactuamos con otros dispositivos, desde cajeros automáticos hasta electrodomésticos inteligentes. La llegada de asistentes de voz como Siri, Alexa y Google Assistant llevó las IHM a un nuevo nivel. Ahora, los usuarios podían comunicarse con sus dispositivos simplemente hablando, haciendo preguntas o emitiendo comandos de voz. Esta capacidad, respaldada por la inteligencia artificial, permitió una interacción más contextual y personalizada.

La inteligencia artificial también desempeña un papel central en las IHM predictivas. Estas interfaces aprenden del comportamiento del usuario y anticipan sus necesidades, ofreciendo sugerencias y facilitando la toma de decisiones. Desde la predicción de palabras en los teclados hasta la recomendación de contenido personalizado, las IHM inteligentes mejoran la eficiencia y la comodidad. Las tecnologías de realidad aumentada (RA) y realidad virtual (RV) están llevando las IHM a un nivel aún más elevado. En entornos de RA, los elementos digitales se integran con el mundo real, mientras que la RV sumerge a los usuarios en mundos completamente virtuales. Estas tecnologías ofrecen experiencias inmersivas y permiten interacciones tridimensionales, transformando la forma en que trabajamos, aprendemos y jugamos.

Aunque las IHM han avanzado significativamente, enfrentan desafíos continuos. La privacidad y la seguridad son preocupaciones cruciales, especialmente con el aumento de la recopilación de datos y la integración de la inteligencia artificial. Además, la accesibilidad sigue siendo un área clave, con un enfoque creciente en diseñar interfaces que sean inclusivas para personas con discapacidades. No obstante, Habría que distinguir entre métodos no invasivos, como el electroencefalograma (EEG), y métodos invasivos, que requieren intervenciones quirúrgicas para colocar electrodos en la corteza cerebral. La atención se centra en las ICM invasivas en modelos animales, especialmente en primates, donde se han realizado experimentos para decodificar la actividad cerebral relacionada con el movimiento. Por ejemplo,  el control robótico a partir de registros cerebrales en ratas y monos, destacando hallazgos sobre plasticidad neuronal y adaptación de la actividad neuronal a tareas robóticas. La investigación ha llevado al desarrollo de sistemas ICM en humanos, utilizando métodos invasivos similares a los empleados en modelos animales.  Neuralink, empresa fundada por Elon Musk, ha realizado experimentos en animales y ha mostrado avances significativos en la miniaturización de los electrodos para hacerlos más seguros y menos invasivos. Además,  ha presentado avances en la creación de robots quirúrgicos para implantar estos dispositivos de manera precisa.

Se destaca el papel clave del electroencefalograma (EEG) como método no invasivo, permitiendo el estudio de potenciales evocados y actividad rítmica para el desarrollo de ICM. En cuanto a las ICM invasivas, se discuten los registros electrocorticográficos (ECoG) y los microelectrodos. Existen pruebas pioneras en pacientes con discapacidad motora severa, donde se logró el control de dispositivos mediante la actividad cerebral. Se mencionan estudios que demuestran la adaptación neuronal y la capacidad de decodificar información detallada de parámetros cinemáticos para obtener un control bidimensional.

Las interfaces cerebro-máquina, que permiten el control directo de dispositivos mediante señales cerebrales, están en desarrollo. La convergencia de tecnologías, como la combinación de RA con asistentes de voz, también abre nuevas posibilidades. A pesar de los avances, se señalan limitaciones, como la durabilidad y biocompatibilidad de los electrodos invasivos, así como la necesidad de mejorar la velocidad y precisión del control. En definitiva, las Interfaces Humano-Máquina van a transformar  la forma en que interactuamos con la tecnología, haciendo que la experiencia sea más accesible e intuitiva. A medida que la tecnología avanza, las IHM seguirán desempeñando un papel fundamental en la creación de conexiones más profundas entre humanos y máquinas, allanando el camino hacia un futuro digital más emocionante y colaborativo.