Ilustración: El cuervo (2023), por Ailín González


La obra de Poe es consecuencia directa de una privilegiada inteligencia puesta al servicio del arte o, dicho de otro modo, es el resultado lógico de aplicar el método científico en la composición literaria  para obtener de la entidad lectoras las reacciones necesarias, buscadas y esperadas por el escritor. Poe era un artista absolutamente seguro de sus objetivos y plenamente consciente de sus recursos, de modo que quiso y supo aplicar de manera sistemática y consciente el tipo de estímulos que requerían sus intenciones. El propio Poe lo explicó en un ensayo titulado Método de composición, redactado a raíz del clamoroso éxito internacional de su más célebre poema, El cuervo (1845), con la intención de explicar su poética, a partir del autoanálisis usando sus dotes profesionales como crítico literario:

“A mi modo de ver, la primera de todas las consideraciones debe de ser la de un efecto que se pretende causar (…) Habiendo elegido ya un tema novelesco y, a continuación, un vigoroso efecto que producir, indago si vale más evidenciarlo mediante los incidentes o bien el tono…”

Plenamente consciente de su valía como escritor y sin asomo de falsa humildad, Poe revela entonces su modus operandi y confiesa los “trucos” empleados para conseguir un resultado perfecto en el celebérrimo poema:

“Consiste mi propósito demostrar que ningún punto de la composición puede atribuirse a la intuición ni al azar, y que aquella avanzó hacia su terminación, paso a paso, con la misma exactitud y la lógica rigurosa propias de un problema matemático.”

En El cuervo, los “incidentes” eran la añoranza, por parte del protagonista, de su difunta amada y la naturaleza sobrenatural, o al menos insólita, de un cuervo que parece conversar con el protagonista.  Por su parte, el “tono” era triste y melancólico, tan romántico como los incidentes señalados.

El resultado fueron 108 versos con una combinación métrica vanguardista y un cuidado diseño del ritmo y la sonoridad de las palabras (pensado para ser leído en voz alta), especialmente las del estribillo concebido como eje estructural de la composición. Poe puso especial empeño en que ese estribillo se caracterizara por unas cualidades sonoras monótonas y un contenido variante, aunque igualmente homófono, basado en el célebre “nevermore” (“nunca más”, en español), con versos como “Only this and nothing more”, “Darkness there and nothing more”, “Then the bird said ‘nevermore’” o la estremecedora con clusión “Shall be lifted – never more!”.

En suma, el genio de Poe integró en el acto creativo Arte y Ciencia como pocos literatos han conseguido, aplicando una técnica que años después podríamos calificar de reflexológica en cuanto a la aplicación consciente de estímulos para obtener las  respuestas deseadas.

Las citas de Poe salen de POE, Edgar A., “Método de composición”, en POE, Edgar A., Poesía completa, Barcelona, Ediciones 29, 1998, p.p. 131 y 132.