Lara López Millán

Universitat de València

Es sabido que el sentido de la vida del dandy lo promueve el cultivo del “yo” de manera artística. Los dandies se toman a sí mismos como un objeto estético y adquieren ciertas prácticas ascéticas para lograr ser ese objeto de contemplación. Más que una personalidad, el dandismo se concibió como una forma de vida que promovía la reconstrucción guiada por una serie de principios o normas estéticas, recordemos la conexión de “aisthesis” con sensibilidad y sensación. El dandismo está compuesto en absoluto de matices, no podemos referirnos a él como una mera manera de vestir o de comportarse, sino que “constituye toda una manera de ser reflejada naturalmente en la apariencia material y visible”(1). Su simbología abarca desde lo social a lo intelectual, conectando con amplios conceptos como el ascetismo, esteticismo o belleza.

Con la llegada a Londres de la figura de Beau Brummell, el dandy de la Regencia, la preocupación por la vestimenta cautivó a numerosos personajes de la sociedad, pero para la conversión plena de un individuo corriente en un dandy debía de darse la humanización de los objetos, así como de los tejidos, pues a su vez, el mismo dandy era transformado por ellos(2). Brummell también desarrolló una actitud desafiando a los márgenes de la sociedad, al llevar su individualidad más allá de lo conocido se acabó convirtiendo en una obra de arte en sí misma. Su nueva postura dio pie al cultivo de uno mismo, alentando a otros a seguir sus pasos.  

El novelista y dramaturgo francés Honoré de Balzac en su Tratado de la vida elegante (1830) proponía que “la indumentaria no consiste tanto en el vestido como en una cierta manera de llevarlo […] lo que hay que captar es el espíritu de la ropa”(3). El uso de la vestimenta como medio procurador del placer sensible a través del goce de los sentidos en la vida cotidiana es una de las prioridades presentes en la vida del dandy esteta, solamente tenemos que fijarnos en la figura de Jean Floressas des Esseintes, protagonista de la novela À Rebours (Joris-Karl Huysmans, 1884). El historiador del traje François Boucher afirmó en su día que “el dandismo es el Romanticismo de la moda”(4). He ahí cómo las aspiraciones románticas sobre la exaltación de la belleza y la sublimidad son transportadas internamente por ambos, por los genios románticos y los dandies, formando parte de su espíritu y extrapolándolas gracias a sus concesiones artísticas. 


Ilustración de Des Esseintes realizada por Auguste Leroux para la edición de À Revours. Fuente: Edición de 1920.

A lo largo de las últimas décadas las redes sociales se han convertido en un espacio para alojar a una serie de aesthetics que comparten un estilo estético-visual común y que desarrollan un cierto estilo de vida. Tras la pandemia de COVID-19 hemos sido testigos de múltiples cambios que nos han afectado como individuos sociales y culturales. Durante los periodos de confinamiento las generaciones más jóvenes utilizaron las redes sociales para evadirse y escapar del paradigma tan desolador, asentando un conjunto de comunidades estéticas; entre ellas encontramos la denominada Dark Academia. Sus miembros manifiestan una necesidad de romantizar y estetizar la vida frente a una realidad impredecible. El dark académico trata de llevar a cabo dicho proceso a través de una serie de elementos. De entre estos elementos, los outfits que emplean están impregnados de referencias históricas y culturales, además de hallarse en ocasiones asociados con movimientos sociales específicos. 

Posts de @anyawildt y @teakepp. Fuente: Tumblr.

El proceso de experiencia que realiza el dark académico conlleva tres etapas: la selección del objeto, la reconstrucción de su significado y la experimentación en su cuerpo. Los dark académicos buscan un reconocimiento personal de sí mismos a raíz de la experiencia corporal, donde está muy presente la estetización de la vida cotidiana, por lo que el simple acto de vestirse y experimentar con las prendas para ellos es una forma de aproximación a la experiencia estética. Es esencial comprender que los dark académicos han acogido parte de la filosofía del dandismo como forma de dar sentido a su vida cotidiana, potenciando la experiencia estética a través de las respuestas emotivas. La vestimenta ofrece las oportunidades que los miembros de una subcultura necesitan para poder expresarse en términos estéticos, es por eso por lo que asumimos que existen numerosas maneras de aprehender la realidad en relación de las diferentes formas de vivir el cuerpo. De hecho, este tipo de experiencia encarnada con el cuerpo llega a inducir al esteta el mayor de todos los placeres, sentir la implicación corporal de las vivencias que a ellos les gustaría experimentar: “Oh to be a dandy living in the late Victorian to Edwardian era, drowning in luxury and comfort from my wealthy suitors, living in a big old house with some friends and cats, spending the evenings out on the town and sleeping in late and spending all day in the ancient library”(5).

*Fragmentos del artículo extraídos de mi tesis doctoral: LÓPEZ MILLÁN, Lara. “Aproximación a la subcultura Dark Academia y a su imaginario estético-visual”. Tesis doctoral, Universitat de València. 2023.

(1) D’AUREVILLY, Barbey, 1906, (nota 2), p.33-35.

(2) SCARAFFIA, Giuseppe. Diccionario del dandi. Madrid: Antonio Machado, 2009.

(3) BALZAC, Honoré de; “XLIV” En: Tratado de la vida elegante. Madrid: El Panteón Portátil de Impedimenta, 2011.

(4) BOUCHER, François. Historia del traje en occidente, desde la antigüedad hasta nuestros días. Barcelona: Montaner y Simón, 1967, p. 362.

(5) Post del usuario @memoires-blessees en Tumblr.

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