Dr. Carlos A. Cuéllar Alejandro

Universidad de Valencia

Ilustración: Edgar Allan Poe (2023), por Ailín González

Culto, elegante, obcecado, hipersensible, adicto al opio y al laúdano, víctima de la ludopatía y el alcohol, especialmente tras la muerte de su joven esposa en 1847. Capaz de seducir con su carisma personal y social en sus mejores momentos, pero también de repeler con su antipatía y paranoia en los peores, Edgar A. Poe está considerado uno de los mejores escritores de la literatura estadounidense y, por supuesto, uno de los tres pilares fundamentales de la literatura fantástica y de horror, junto a E.T.A. Hoffmann y su leal admirador H. P. Lovecraft.

Edgar Allan Poe por Ailin González

Su importancia en la Historia del Arte se justifica no solo por la calidad general de la que hizo gala sino, también, por ser pionero en varios géneros literarios y precursor magistral de alguna de las corrientes más populares e interesantes de la literatura contemporánea. Poe es la musa que ha inspirado la obra posterior de muchos discípulos, confesos o no, que han intentado adaptar su letra o su espíritu creativo a las más diversas disciplinas artísticas. Poe es el autor al que todo escritor de literatura fantástica y policíaca quisiera parecerse, el modelo al que casi todos han aspirado en algún momento de su vida literaria pero que nadie, o casi nadie, ha podido alcanzar. La lista de discípulos o autores influidos por Poe ha sido, es y será interminable: Jules Verne, Sir Arthur Conan Doyle, Agatha Christie, H. P. Lovecraft, Pilar Pedraza,  Clive Barker y un largo etcétera que ha intentado superar, igualar u homenajear a su maestro desarrollando alguna de las líneas literarias por él propuestas.

Aunque Poe se dedicó profesionalmente al periodismo, y en este campo se convirtió en uno de los críticos literarios más agudos y temidos de su época (lo que le generó no pocos enemigos), le recordamos hoy especialmente por su producción poética escritura de ficción narrativa en prosa, donde sistematizó el concepto contemporáneo de relato corto y creó uno de los modelos más sólidos de la literatura de horror con obras maestras como Berenice (1835), La caída de la Casa Usher (1839), La máscara de la Muerte Roja (1842), El gato negro (1843), El retrato oval (1844), El entierro prematuro (1844), El caso del señor Valdemar (1845) y El barril de Amontillado (1846).

Romántica por época y espíritu, su composición poética versificada enfatizó el gusto morboso por la muerte y lo sobrenatural con obras como Lenore (1843), El cuervo (1849) y Annabel Lee (1849) Con ella, además, prefiguró el Simbolismo literario francés, del que se convertirá en portavoz inconsciente gracias, en buena medida, a la incondicional defensa que hizo de su obra uno de sus mejores traductores, el crítico y poeta francés Charles Baudelaire, quien quiso ver en Poe un alma gemela.

Pero, además, Poe fue autor de una novela, Las aventuras de Arthur Gordon Pym (1839), uno de los relatos de aventura iniciática más insólito, fascinante y crepuscular de todos los tiempos.

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